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Fueron directamente a la Casa Grande, como todos llamaban a la casa de Tony y donde ella había sido contratada por su padre para convertirse en una asesina a sueldo, y cuando entraron Dino la llevó a esperar a Marco en la oficina que había sido de Tony. Una vez allí le dio un beso en la mejilla y le dijo “¡Bienvenida a Chicago, Jackie linda!” y la dejó sola.
Marco llegó unos momentos más tarde en una silla de ruedas empujada por un gigante de hombre que seguramente había tomado vitaminas en su mamadera. El miró a su prima y le sonrió, una sonrisa sincera pero muy triste. Ella, Marco y Estéfano se criaron juntos en esta casa, y Jackie una vez había tenido que matar al miembro de otra ‘familia’ para salvar la vida de este primo.
“¡Marco,qué alegría verte!” Se le acercó y le besó la mejilla tan delgada que se le notaban todos los huesos.
“A ti también, Jackie.¿Cómo estás?”
Ella levantó los hombros de esa manera tan italiana que tenía, y dijo: “Muy bien, Marco, feliz de estar acá.”
“Muchas veces pensé en ti, Jackie...muchas veces. Nunca olvidaré que me ayudaste a salirme de líos más de una vez...”
“No te preocupes. Todo en un día de trabajo...” y los dos sonrieron recordando tiempos que nunca volverían. Jackie se sentó para poder estar al nivel de su primo, y notó que las manos de Marco le temblaban un poco. “Bueno, ¿me vas a contar qué está pasando?”
Marco cruzó las manos en su falda y miró al gigante que lo había ayudado con la silla. “Joey, estoy bien ahora. Ve a tomar una taza de café...”
Joey la miró por un momento y se movió despaciosamente hacia la puerta.
“¿De dónde lo sacaste?¿Del ataúd de Drácula?”, dijo Jackie en voz baja y Marco rió fuerte.
“Ya veo que no has perdido tu sentido del humor.”
“Y le doy gracias a Dios por eso”, dijo ella. “¡Me hubiera muerto en aquel lugar!”
“Te entiendo, chiquita... Bueno, la cosa es...yo soy el jefe ahora. Se supone que el legado de Tony todavía está vivito y coleando, pero la verdad es que apenas está vivo.”
Jackie lo miró y se dio cuenta de que su primo no estaba amargado a pesar de su situación. “¿Y qué quieres que haga yo, Marco?”
“Toma las riendas. Tony siempre quiso que tú fueras su sucesora, pero esos años en la jaula hicieron que todo cayera sobre mis hombros, pero yo no puedo hacerlo. Hay hombres en nuestra organización que se niegan a recibir órdenes de un lisiado y, la verdad sea dicha... yo no me siento capaz de hacerlo.”
Los ojos de Jackie miraron todo el estudio. Cuando era la oficina de Tony, bibliotecas enormes y pesadas cubrían tres de las paredes, su escritorio estaba casi en el medio de la habitación, y ella podía visualizar las ramas del árbol que siempre pegaban contra los vidrios del ventanal.
Finalmente miró a su primo. “Marco...prefiero no ser esa persona. Sabes muy bien que si me pesca la policía me van a poner de vuelta en la prisión y esta vez van a tirar la llave.”
“No, Jackie...eso no va a suceder.”
Ella pegó su mano en una de sus rodillas y se levantó, caminó hasta la ventana y se dio vuelta a mirarlo. “¡Claro que sí, Marco! ¿Qué mierda te pasa? Estoy en libertad condicional...¿te cabe eso en la cabeza, primito?”
Marco levantó una mano como un policía en una intersección de calles. “Cálmate, Jackie...Todo ha sido arreglado para que ...ah...mueras en un accidente o debido a alguna enfermedad que trajiste de la prisión. Mandaremos el certificado de muerte al estado de Illinois, y ellos lo mandan a Utah...¡y listo!”
“¿Morir?¿Voy a morir?”
“Sí...bueno, no literalmente...vamos a fingir tu muerte y a falsificar los papeles. ¡Jackie Quaglia no va a existir más!”
Jackie estaba lista para tirarle algo a la cabeza, pero de pronto lo pensó mejor...Un momento: si iba a morir, entonces todos los planes hechos anteriormente iban a caer exactamente donde ella quería que cayeran...Lógicamente, debía desaparecer enseguida que todo eso estuviera hecho, pero Marco no debía saber nada... Se sentó otra vez y simuló pensar un momento antes de preguntar: “¿Y no va a haber ni un rastro de Jackie Quaglia?”
“Ni uno. Jackie va a ser cremada y una nueva identidad va a nacer en ese momento.”
“¿Cómo vas a hacer eso?¿Alguna vez has oído las palabras ‘huellas digitales’? Desde que me pescaron en Utah mis huellas han estado en record, ¿qué vas a hacer con ésas?”
“Hay un doctor en Detroit que ha hecho el trabajo para nosotros antes...Te quema las yemas de los dedos con láser...”
“¡Uy! ¡Seguramente que duele más que sentarse en la silla eléctrica!”
“No vas a sentir nada. Te va a anestesiar las manos, te borra las huellas con láser, y cuando te saquen las vendas, tus dedos van a estar más suaves que el culito de un bebé...”
Esos planes van mano a mano con los que ella ya tenía. Sin embargo... “Marco, ¿de quién es esta idea?”
“Mía y de Tony...El había hecho unas notas y también había hablado con el abogado...El pensaba que una vez que volvieras quería que consideraras esta posibilidad.”
“Marco...para todo esto se van a necesitar un doctor y una funeraria. ¿Es estúpido de mi parte el preguntarte si la familia ya tiene a alguien que haga este trabajo?”
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